Es sólo otra noche, pero no se siente como simplemente otra
noche, es completamente distinto ahora. Dejé de verlo todo negro cada vez que
cerraba los ojos y no quiero verlo todo negro nunca más.
No te voy a mentir, me gusta presenciarte así cada que cierro
los ojos, siendo arrastrado, como barco perdido tambaleándose en aguas
desconocidas hasta mi semblante y te espero, impaciente, con los ojos irritados
de tanto llorar a mares, mares en los que ahora te hundes.
Decido creerte
que a pesar de todo
llegarás,
casi sin miedo
me ilusiono
y te plasmo
en cada una de mis realidades.
Anoche, no fue sólo otra noche.
No tendré simplemente otras noches iguales a otras mil noches nunca
más, porque apareciste, y no soy capaz de cerrar los ojos sin morirme de las
ganas de abrirlos de nuevo
solo para verificar
que no has llegado.